jueves, 13 de agosto de 2009

“Winners Don’t Use Ass.” La plaga de la automedicación rectal

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Se Sabe: la automedicación rectal (o RTS: Rect-Through Selfmedication) tuvo su cuna en el siglo XIX, en la sucia materialidad de los fumaderos de opio de la isla de Jeju, en la actual Corea del Sur. La espuma dulce del humo en miríadas de cubículos dispuestos subterráneamente, en fila a lo largo de un pasillo profundo de techos altos en la tal llamada “planta sub-baja” −porque en la planta sub-alta el humo agolpándose en figuraciones densas supuraba el sub-techo bajo el cual descansaban isleños que no fumaban tintura sino que se administraban el jugo de adormidera por el recto en forma de pequeñas esferas resinosas de ensoñación y mansedumbre−. Seguramente junto a mesitas con pequeños cuencos de bebidas en desorden máximo, la ceniza sobre un mantel de serpientes recamadas thrasheaba el pequeño altar de caos que componían los ídolos seculares custodios del adicto −versiones contemporáneas de aquellas estatuillas que Gladiador supo envolver en un atado y llevarse consigo antes de salir en campaña, un santuario portátil de divinidades de la tierra−.
Pues bien, el 25 de junio de 1950 se desencadenó la serie de acontecimientos que harían que esta ancestral práctica de arsch-völkisches Opium, nutrida secularmente por una corriente cálida de materialismo del encuentro en conubio con divinidades cósmicas, sintiera en carne propia la era de la profanación técnica planetaria: la tarde de ese día el Ejército Norcoreano del Pueblo cruzó el borde del paralelo 38 y puso pie en tierra surcoreana, al mismo tiempo que un pelotón estadounidense de agentes de contrainsurgencia, infiltrado exitosamente en la isla, descubría accidentalmente los sótanos donde se atesoraba lo Secreto [por razones de espacio no podemos relatar el incidente]. Desde ese preciso momento, Desarraigo, Transplante y Readaptación se enlazaron como los tres ciclos exitosos de la abducción cultural sistémica, y la autoensoñación anal prendió en los EE.UU. con la violencia y la intensidad de una plaga, un virus y una bomba de napalm todo a la vez. A la cabeza de las celebridades adictas a RTS se encuentra hoy en día Tom Cruise, quien habría conocido las primeras cápsulas de rectal-codeína sintética en los ’90, en las ceremonias secretas de la teología de la secta de Hubbard, pero también, según parece, en ciertos experimentos llevados a cabo en Hollywood dentro del proyecto MK-ULTRA.

1 comentario:

  1. tom cruise es una bitch muy adicta al RTS.
    Sou alta bitch.

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